Inspirado en la mujer de corazón puro, de esas personas que llegan a tu vida y parecen un ángel sin haberlo pretendido. Tiene una bondad que se nota en la forma de mirar, de escuchar y de estar para los demás. Es de las que dejan huella sin buscar reconocimiento, de las que hacen el bien casi sin darse cuenta y cuya presencia consigue que todo parezca un poco más bonito.
Pero incluso un corazón así necesita descansar. Esta fragancia te acompaña en esos momentos de pausa en los que te alejas del ruido, vuelves a escucharte y reconectas contigo misma. Porque aunque tu vida no se detenga nunca, siempre necesitas un pequeño refugio donde respirar, recuperar tu equilibrio y volver a salir al mundo con fuerzas renovadas.
Su aroma
La fragancia comienza con una combinación limpia y luminosa de enebro, bergamota y mandarina, acariciada por la delicadeza de la flor de azahar. Es como sentir los primeros rayos de luz entrando por una ventana abierta: fresco, puro y sereno, con una sensación de empezar de nuevo.
En el corazón aparecen las notas amaderadas, acompañadas por la pimienta de Jamaica y el delicado lirio de los valles. La composición adquiere profundidad sin perder su luminosidad, como un paseo en plena naturaleza cuando por fin has conseguido dejar atrás las prisas y puedes volver a escuchar tus propios pensamientos.
En el fondo, la salvia, el almizcle y el cardamomo dejan una estela limpia, suave y ligeramente especiada. Es el aroma de ese momento en el que todo se calma, el mundo parece quedarse lejos y tienes unos minutos solamente para ti.
Una fragancia para la mujer que lleva luz allá donde va, pero que también necesita encontrar un lugar donde descansar la suya. Para esa mujer de corazón puro que nunca deja de caminar, aunque sabe que detenerse un momento no significa rendirse: significa volver a encontrarse para poder continuar.







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