Inspirado en la mujer que llama la atención sin proponérselo, simplemente porque lleva luz allá donde va. Tiene una frescura especial, una alegría que se contagia y una sonrisa capaz de cambiar el ambiente de una habitación. Es de esas personas que, incluso en los días grises, encuentran una manera de iluminar a quienes tienen cerca.
Esta fragancia te acompaña para despertar tu alegría, refrescar tu energía y recordar el poder que tiene tu propia luz. Un perfume para esos días en los que quieres sentirte radiante, desprender optimismo y regalar a los demás un poquito de esa energía bonita que llevas dentro.
Su aroma
La fragancia comienza con la combinación jugosa de grosella negra y pera, fresca, chispeante y ligeramente mentolada. Es como una ráfaga de aire fresco en un día soleado: despierta los sentidos, refresca la piel y deja una primera impresión llena de vitalidad.
En el corazón, el iris, el jazmín y la flor de azahar crean un delicado bouquet floral. La frescura inicial se transforma poco a poco en una feminidad luminosa y suave, como un jardín bañado por el sol donde el aire todavía conserva ese toque fresco de la mañana.
Y entonces aparece su lado más goloso. El praliné y la vainilla envuelven la piel con una dulzura deliciosa, mientras el pachulí y el haba tonka aportan profundidad y hacen que el conjunto resulte cálido, cremoso y adictivo.
Una fragancia para la mujer cuya sonrisa ilumina más que cualquier perfume. Fresca al principio, dulce después y absolutamente luminosa de principio a fin. Porque hay personas que no necesitan buscar la luz: la llevan consigo.







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