Inspirado en la mujer que se considera perfecta con sus defectos, porque ya sabe quién es y ha aprendido a quererse tal como es. No intenta borrar sus imperfecciones ni convertirse en alguien diferente para encajar. Conoce sus virtudes, acepta sus rarezas y abraza también esas partes de sí misma que antes intentaba esconder. No busca ser perfecta para los demás; se siente perfecta siendo ella.
Esta fragancia representa autoaceptación, autenticidad y amor propio. Es para esos momentos en los que quieres celebrar quién eres, sin filtros, sin comparaciones y sin necesidad de pedir aprobación. Porque cuando dejas de luchar contra ti misma, empiezas a disfrutar de la persona que siempre has sido.
Su aroma
La fragancia comienza con el contraste inesperado del ruibarbo y el narciso. El ruibarbo aporta un matiz fresco, verde y ligeramente ácido, mientras el narciso introduce una faceta floral elegante. Una salida con personalidad, diferente y nada convencional.
En el corazón aparece la leche de almendras, suave, cremosa y reconfortante. Envuelve las notas iniciales con una sensación delicada y acogedora, como ese momento en el que dejas de exigirte tanto y simplemente te permites estar bien contigo.
Finalmente, la cachemira y el cedro crean un fondo cálido, aterciopelado y sereno. Las maderas aportan estructura y carácter, mientras la cachemira deja una sensación envolvente que permanece cerca de la piel.
Una fragancia para la mujer que dejó de buscar una versión mejor de sí misma y empezó a valorar la que ya era. Porque sus defectos no le quitan belleza: forman parte de la historia que la hace única.







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