Inspirado en el hombre que lleva el verano en la piel. Tiene un espíritu libre, sensual y aventurero; de esos que parecen estar siempre a punto de escaparse hacia algún lugar donde el mar, el sol y la naturaleza sean los únicos protagonistas. Su atractivo no es ruidoso: tiene esa clase de presencia relajada que resulta imposible no mirar.
Una fragancia masculina, solar y sofisticada, con un carácter muy diferente a los perfumes frescos convencionales. Aquí el protagonista es el contraste entre piel cálida, sal marina, flores blancas y maderas, creando una sensación exótica y profundamente envolvente.
Su aroma
El nardo y las notas solares abren la fragancia con una luminosidad intensa, casi como sentir el calor del sol directamente sobre la piel. El aceite de Monoi aporta un matiz tropical, cremoso y ligeramente floral que transporta inmediatamente a una playa paradisíaca.
La sal introduce un contraste inesperado: una sensación marina y mineral que corta la cremosidad del Monoi y hace que el perfume resulte más fresco y masculino. Es como imaginar la piel después de un baño en el mar, todavía caliente por el sol.
En el fondo aparece toda su personalidad. El ámbar gris y la cachemira aportan una sensación suave y envolvente, mientras el cuero y el ládano introducen profundidad, sensualidad y carácter. El pino añade un matiz resinoso y natural que equilibra la composición.
Un perfume para el hombre que convierte su presencia en una experiencia. Solar, salado, exótico y sensual; como una tarde interminable frente al mar, con la piel caliente por el sol y una estela que mezcla flores, sal y cuero.
No huele simplemente a verano. Huele a ese verano que no quieres que termine.






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