Inspirado en la mujer que todavía sabe disfrutar de las pequeñas cosas como cuando era niña. La que se permite un capricho, una tarde sin planes, una risa inesperada o ese pequeño placer que no necesita ninguna explicación. Tiene una personalidad alegre, espontánea y encantadora, y sabe que la vida también está para disfrutarla sin buscar siempre un motivo.
Esta fragancia te acompaña cuando quieres subirte el ánimo, despertar tu lado más divertido y regalarte una dosis de alegría. Es perfecta para esos momentos en los que quieres escapar de la seriedad, darte un pequeño capricho y recordar que cuidarte también puede ser divertido.
Su aroma
La fragancia comienza con una combinación jugosa y chispeante de kiwi, lichi rojo y membrillo, como descubrir una cesta de frutas exóticas recién preparada. Fresca, dulce y ligeramente ácida, despierta los sentidos y deja desde el primer instante una sensación alegre y juguetona.
En el corazón aparece su lado más goloso. El chocolate blanco y el quequito aportan una dulzura cremosa y deliciosa, mientras la orquídea y el jazmín equilibran la composición con una delicada feminidad floral. Es como entrar en una pequeña pastelería llena de aromas dulces y flores frescas: irresistible sin resultar pesada.
Finalmente, el almizcle, la raíz de lirio y las notas amaderadas suavizan la dulzura y crean un fondo cálido, limpio y envolvente que permanece sobre la piel.
Una fragancia para la mujer que no ha olvidado cómo disfrutar, que se permite pequeños caprichos y sabe que ser adulta no significa renunciar a la parte más divertida de ti.







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