Inspirado en el hombre que encuentra su fuerza en la calma. No necesita ruido, excesos ni grandes demostraciones para hacerse notar. Tiene una personalidad serena, segura y algo misteriosa; de esas que no se revelan de golpe, sino que despiertan curiosidad cuanto más tiempo pasas cerca.
Una fragancia masculina, mineral y profundamente moderna, para el hombre que busca algo diferente a los perfumes convencionales. Tiene ese punto de naturaleza salvaje y sofisticada que resulta difícil de definir, pero muy fácil de recordar.
Su aroma
La apertura sorprende con una combinación poco habitual de notas minerales, hojas de violeta y sal. Fresca, ligeramente salada y con un matiz casi metálico, recuerda a una roca húmeda junto al mar, al aire cargado de minerales y a la piel después de una escapada a la costa.
En el corazón, la salvia y el jengibre aportan un giro aromático y especiado. La salvia mantiene esa sensación limpia y natural, mientras el jengibre introduce una chispa cálida que rompe la frialdad inicial y le da movimiento.
El fondo se vuelve más profundo con las notas amaderadas y el vetiver. Las maderas aportan estructura y elegancia, mientras el vetiver deja un matiz seco, terroso y ligeramente ahumado que permanece sobre la piel.
Un perfume para el hombre que no necesita ser convencional para resultar atractivo. Mineral, salado, especiado y amaderado; una fragancia con una personalidad fría por fuera y profunda por dentro, creada para quien prefiere dejar una impresión diferente antes que una impresión predecible.






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