Inspirado en una mujer que convierte lo cotidiano en algo extraordinario. Tiene una forma diferente de mirar el mundo: encuentra belleza en una conversación, en una tarde sin prisas, en el aroma de una flor o en ese momento en el que una taza de té se convierte en tu pequeño refugio. No busca una vida perfecta; sabe disfrutar de la que tiene.
Hay perfumes que quieren hacerse notar. Este prefiere quedarse en la memoria. Tiene una elegancia delicada que envuelve sin imponerse y una calidez que invita a acercarse. Es perfecto para esos días en los que quieres sentirte cuidada, femenina y en armonía con tu entorno.
Su aroma
El té abre la fragancia con una sensación limpia y delicada, iluminada por la bergamota y el matiz afrutado del osmanto. Fresco, refinado y ligeramente aterciopelado, como una mañana tranquila en la que todavía queda todo el día por delante.
Poco a poco aparecen la orquídea, el jazmín, la rosa, la fresia y la flor del naranjo africano. Las flores se van descubriendo una a una, creando una composición suave y elegante que recuerda a un ramo recién recogido, todavía húmedo por el rocío.
Al final, el pachulí, el almizcle y la vainilla dejan una huella cálida sobre la piel. La dulzura de la vainilla se mezcla con el lado terroso del pachulí y la suavidad del almizcle, consiguiendo una estela envolvente pero equilibrada.
Un perfume para disfrutar despacio. De esos que no necesitan entrar en una habitación antes que tú para dejar huella.







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